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Entorno Natural

Rio Segura

El río Segura, conocido como Thader (palmera) por los romanos y War-Alabiat (río blanco) por los árabes, cuenta con casi 18.815 kilómetros cuadrados de cuenca en total y 325 kilómetros de longitud.

El Segura nace en Pontones, provincia de Jaén, y en su recorrido atraviesa Albacete, Murcia y Alicante donde desemboca en el Mar Mediterráneo por Guardamar del Segura.

El desarrollo de las poblaciones que lo bordean siempre ha estado estrechamente ligado a la agricultura.

Reminiscencias íberas, romanas y árabes.

Los íberos fueron la primera civilización en asentarse a orillas del Río Segura y aprovechar sus recursos desarrollando la agricultura o la pesca. También aprendieron a identificar los ciclos de crecidas y sequías adaptando al río sus sistemas de cultivo.

El sistema de riegos que se estableció en la Vega del Segura fue trazado inicialmente por los árabes, aunque ya los romanos emplearon las acequias y pequeños acueductos para facilitar su uso.

Los árabes supieron aprovechar al máximo los recursos que ofrecía el Segura, estableciendo una extensa red de canalizaciones que llevaban el agua a todos los campos de cultivo de su cuenca. Norias, molinos, puentes y otras construcciones inundaron el paisaje a lo largo del río, permitiendo el florecimiento de la agricultura.

Pero con el tiempo, el auge económico y la prosperidad generada se convirtió en un problema de masificación, derivadas de la explotación de sus riberas y el cultivo intensivo en su vega. Un problema que obligó a establecer unos sistemas de reparto de agua que se mantienen en la actualidad.

Inundaciones y sequías

No sólo influyó el medio ambiente con la reducción de lluvias en toda su vega, sino que la mano del hombre tuvo también un papel importante en los usos del cauce. La deforestación del siglo XVIII y sobre todo la de la segunda mitad del XIX tuvieron consecuencias desastrosas para el régimen fluvial.

Los recursos hídricos medievales y de la edad moderna, hasta finales del siglo XIX, eran mayores que en la actualidad. Sin embargo, la ausencia de embalses de circulación provocó que el régimen de los cursos fluviales fuese bastante más irregular hasta 1950-1960. Por eso se producían continuas crecidas en otoño, invierno, y fuertes estiajes.

Por un lado, las numerosas inundaciones dañaban las infraestructuras de regadío y contaminaban el agua para beber, pero por otro lado contribuían a humidificar el suelo en profundidad y enriquecían sus acuíferos.

Algunas de las riadas más conocidas y catastróficas fueron, por ejemplo las de 1987 y 1989 provocando numerosas pérdidas humanas y materiales.

Red de Embalses

Tras el auge económico y demográfico del siglo XVIII y XIX, la Murcia contemporánea se encuentra marcada por profundas sequías e importantes inundaciones, además de la guerra contra Napoleón. A mediados del XIX se produce un crecimiento económico debido a la explotación de los yacimientos minerales y al tímido inicio de la industrialización.

Las grandes obras hidráulicas no comenzaron a desarrollarse hasta principios del siglo XX, con embalses que almacenan agua de sus afluentes. A principios de siglo se construyen los embalses de Alfonso XIII, Talave y La Fuensanta, fomentando el desarrollo de los regadíos tradicionales.

En 1949 comienzan las obras preliminares de construción del embalse más grande de su cuenca: el del Cenajo, que pone en funcionamiento unos 19 pantanos y azudes para controlar todos los recursos hídricos del río y evitar además los importantes daños de las avenidas.

El 6 de junio de 1963, el Jefe de Estado Francisco Franco inauguró el pantano del Cenajo. La inauguración tuvo lugar con un espectáculo de luz y sonido. El Cenajo se encuentra en un paraje rodeado de montañas, localizándose todo tipo de especies vegetales en estado natural , con dominio del pinar sobre calizas y dolomías, dominando el pino carrasco y un sotobosque de romero, enebro y lestico. Asímismo la fauna es igual de variada: gavilanes, águilas calzadas, jabalíes, zorros, ardillas y otros menores. La abundancia de roquedos permite el anidamiento de halcoles y águilas perdiceras.

Al hablar de Cuenca Hidrográfica se hace referencia tanto a la cuenca del río como al conjunto de afluentes, ramblas y acuíferos que se distribuyen a lo largo de su eje central, distribuyendo los caudales en ambos márgenes.

Trasvase Tajo-Segura

En 1968 se inician las obras del Trasvase Tajo-Segura, que permiten ampliar las zonas de riego agrícola y garantizar la permanencia de las zonas tradicionales. En 1971 el estado promulgó una ley conocida como de Aprovechamiento conjunto del Tajo-Segura en la que se establecía un caudal trasvasable de 600 Hm3 en una primera fase y de 1.000 Hm3 en una segunda.

La presa Azud de Ojós fue construida en 1975 para derivar las aguas del Trasvase Tajo-Segura, y a partir de la misma, una mínima parte del caudal continúa por su cauce natural: el resto se derivó hacia la izquierda hasta el Canal de Crevillente, y desde éste, al embalse de La Pedrera y hacia la derecha el agua se conduce para regar los campos de Lorca y Almería. Por último, la Vega Baja comienza con la entrada del río en la provincia de Alicante.

Azud de Alfeitamí

El Azud de Alfeitamí es una de las obras de ingeniería de riego más importantes de la parte final del Segura y sus primeras configuraciones datan de finales del siglo XVI. En la actualidad riega 20.987 tahúllas, casi 2.500 hectáreas, de los términos municipales del propio Almoradí, Daya Nueva, Dolores, San Fulgencio, Rojales y Formentera través de las acequias del Río y la Acequia Mayor de Almoradí. Pero además, de sus aguas muertas –recogidas por los azarbes como sobrantes de riego- se benefician un buen número de hectáreas en otros términos municipales.

El Azud de Alfeitamí, una costosa inversión sufragada en su mayor parte por los almoradidenses, supuso sin embargo un elemento fundamental para el despegue de la economía y de la población tanto de Almoradí como de otras poblaciones cercanas.

A lo largo de los tiempos sufrió modificaciones, en parte por las necesarias reparaciones y en parte por la mejora de la tecnologías aplicables. Junto al azud había un molino, hoy desaparecido, que aprovechaba la fuerza de las aguas para transformar el cereal en harina. Parte de la maquinaria de ese molino puede observarse en el Instituto de Enseñanza Secundaria que lleva su nombre en Almoradí.

Sotos

A lo largo del río Segura encontramos diversos sotos creados tras las obras de encauzamiento, y que forman parte del Corredor Verde (toda la cuenca) realizado para la recuperación ambiental del cauce. Cada uno de estos pequeños espacios naturales está dedicado a una especie vegetal.

En la ruta verde encontramos el soto dedicado a la Mimosa (Acacia cyanophylla) junto a un nuevo soto de gran tamaño (63.000 m2), con un amplio espacio para el recreo, zona de picnic, juegos infantiles, etc.

Los sotos del río Segura han sido restaurados en los últimos años revegetándolos con árboles endémicos y otros propios de la cultura de Almoradí como lidoneros (Celtis australis), tarays (Tamarix gallica), chopos (Populus sp.), algarrobos (Ceratonia siliqua), olivos (Olea europea), palmeras datileras (Phoenix dactylifera), palmeras canarias (Phoenix canariensis), etc. Junto a especies arbustivas como el Baladre (Nerium oleander), Piteras (Agave americana), retama de olor (Spartium junceum), etc.

Rutas Azules

El Departamento de Ciclo Hídrico presentó recientemente una guía de RUTAS AZULES por los Rios de toda la provincia de Alicante. Se pueden consultar todas ellas en el siguiente link.

La referente a nuestro Rio Segura, RUTA AZUL II, podéis descargarla directamente pinchando aqui:

 

Huerta

 

La huerta es la zona de cultivo tradicional de la comarca de la Vega Baja y constituye una zona característica por la múltiple división de los bancales plantados de distintos cultivos y por su amplia red de caminos rurales, veredas sin asfaltar, azarbes y acequias por donde el agua lleva la vida a los cultivos y, por supuesto, el río Segura.

La huerta constituye un paisaje cultural, socioeconómico y medioambiental, resultado del trabajo de muchas generaciones a lo largo de siglos, constituyendo valores ambientales, culturales y económicos, que son la principal seña de identidad para la comarca. Además de un valor económico y productivo, la huerta constituye en sí un espacio a conservar para que no desaparezca de los valores medioambientales y patrimoniales.

En cuanto a los cultivos destacados en Almoradí se encuentran los cítricos y varias hortalizas y verduras, entre las cuales destaca la Alcachofa.

Hoyo Serrano

Este paraje tiene una superficie aproximada de 85 Ha. Y pertenece a los municipios de Algorfa (49 %) y Almoradí (42 %) además de Benijófar y Rojales con un 5 y un 3 % respectivamente.

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